el otro día escuchando una entrevista a Mario Conde, hubo una frase que me llamó la atención "Para todo lo que tienes que hacer en tu vida ha de haber un motivo".
Esa frase me dio que pensar. ¿Para qué estaba estudiando tanto? ¿Por qué estaba sacrificando parte de mi vida, de mis amigos, de mi familia...?
La respuesta era sencilla, por un objetivo, por una meta, por un sueño.
A partir de aquí, me gustaría plantearos un pequeño ejercicio:
Cómo os imagináis vuestra vida de aquí a 10 años. Dedicaros unos minutos a recrear la persona que esperáis ser en ese futuro. ¿Listo? ahora pensad si lo que estáis haciendo hoy os acerca a esa persona que habéis imaginado ¿Es suficiente?
si la respuesta es positiva, seguid así y no os rindáis, recordad siempre vuestro objetivo y continuad luchando por vuestro destino.
si la respuesta es un sí parcial, buscad los errores y probad de buscar otros caminos donde poder dar esos pasos que te acerquen a aquello que deseas ser.
si la respuesta es negativa tienes que plantearte que, o bien no has planteado correctamente el objetivo o bien, el camino a seguir es el equivocado.
Y recordad que la persona que seréis dentro de 10 años no será solo una "profesión" y con lo cual, hay que dar pasos en todos los aspectos para llegar a ese "yo futuro" de la forma más completa posible.
Son las 19.30
horas de la tarde y cada vez que me pongo delante de los apuntes me pregunto lo
mismo, ¿cómo voy a estudiar con este calor?
De verdad, esto es misión
imposible. Leer un párrafo es un suplicio, cada vez que cojo el bolígrafo me
pongo enferma, y todo eso sin tener en cuenta las reformas del Código Penal.
¿Por qué nos pasa esto a nosotros? Y me quejo teniendo presente que a mí la
reforma no me afecta tanto porque aún no he terminado la primera vuelta, pero
no puedo evitar pensar en los que llevan opositando años y años, y de repente
se topan con esto. Sé que es un martirio, pero no desistáis, podéis con ello y
no tiréis la toalla. Pensad en lo que viene después de esto, en lo recompensado
que está.
Sé que el día no acompaña, es más yo preferiría que estuviera
tronando y que fuera la típica tarde de palomitas, película y manta… pero,
obviamente, no tengo tanta suerte (me rio por no llorar). Es más voy a
confesar algo… imaginaoscomo estoy de distraída
que he ido a mirar que daban en la televisión, más que nada para cotillear un
poco, y he visto que estaban emitiendo una película Disney, Cenicienta en
versión moderna, pero no la típica de dibujos, sino con personajes de carne y
hueso. El hecho en sí es irrelevante, lo importante es que me he quedado a
verla… ¡me he quedado a verla! Y cuando ha terminado me he sentido
tremendamente satisfecha con la “versión moderna de Cenicienta”, incluso me he
puesto a estudiar y me sentía más feliz. Estoy fatal, después de esto ha
quedado más que probado. Evidentemente, mi felicidad se ha hecho trizas cuando he vuelto a mirar por la ventana y me han entrado unas ganas locas de salir a la calle, tomarme una cervecita en una terraza y disfrutar del
gran día que hace. ¡Esto no es justo, todo se está confabulando en mi contra! Con
éste tiempo, es inevitable no pensar en las vacaciones de verano… y que ganas
tengo de que lleguen…
Lo sé, esto es deprimente, pero tengo una buena noticia,
en realidad la mejor de las noticias. Atención, porque esta noche es: ¡Sábado
noche! (¡soy taaaaan feliz!) Os mentiría si os negara, que he parado el cronómetro
más de una vez para meditar sobre cuál es la mejor opción de esta noche. Ya sabéis,
un plan de relax (bar, amigos, risas…) o directamente salir de fiesta (¡descontrooool!).
Algo me dice que optaré por la primera, siempre y cuando no me líen… (en
realidad, ojalá me líen hahahaha).
Bueno chicos, si
releo éste post no sé cuál es el motivo ni lo que quiero decir, más allá de que
no sois los únicos que estáis encerrados en casa o en la biblioteca, intentado
memorizar un artículo imposible de penal o releyendo, una y otra vez, un
párrafo insufrible de civil. Os aconsejo que penséis en positivo, y que lo deis
todo para poder salir cuanto antes y empezar a disfrutar de vuestro breve, pero
merecido, fin de semana.
A mí todavía me
quedan unas horitas… ¡deseadme suerte!
A cuatro días de mi primer examen oficial (al cual voy con la idea de que es un ejercicio más en mi aprendizaje, más que una convocatoria oficial.), con una reforma del Código Penal recién salida del horno (y en el momento más inoportuno para un opositor, si se puede decir.) y, además, con una fiebre que ni la Gripe Española, la cabeza va a mil revoluciones y acaba estando en todos lados menos donde debería estar; en los temas.
Pero, si la fiebre me lo permite, me gustaría dedicar unos minutos a vosotros, aquellos opositores que lleváis tiempo en este mundo, que haga frío, calor, os encontréis bien o mal seguís día a día al pie del cañón. Hoy quiero dar mi más absoluto reconocimiento a todos aquellos compañeros de oposición que llevan años dejándose la piel, que saben disfrutar de la gloria de un buen cante y sobreponerse a la tristeza que puede implicar un mal cante.
A vosotros, por ser fuente de inspiración a través de la red, con vuestros blogs, con vuestras historias, por darme aliento y fuerzas para, simplemente, continuar.
A vosotros, cuyos nombres desconozco, cuyas caras a veces he imaginado, por ser el vivo retrato de una lucha incesante, por demostrarme que no hay excusas, solo hechos.
Tampoco quiero olvidar a todas aquellas personas que, a pesar de la dureza de la oposición, tienen que compaginarlo con un trabajo (dicen que soñar es gratis, pero en algunos casos requiere una inversión inicial consistente) o aquellas personas que por X causas tienen algún problema crónico de salud y, pese a ello, siguen al pie del cañón compaginando cantes con médicos, dolores con apuntes y superando cualquier adversidad.
Gracias a todos esos ejemplos anónimos por ser una fuente de inspiración, por demostrar que se puede siempre que se quiera.
Os deseo la mayor de las suertes para el próximo día 12 de abril. Yo estaré allí, aprendiendo de mis compañeros más veteranos y mandando toda la energía positiva del mundo a todos ellos por ser una lección de vida en toda regla y porque, sinceramente, espero seguir teniendo ese espíritu luchador dentro de 3-4-5 años o los que necesite para alcanzar esa meta tan deseada por todos.
¡Mucha suerte a todos, compañeros!
p.d. Recordad que una vez finalizado el examen, se acabó el agobio, aprovechad el día para un merecido descanso y poder disfrutar del sol, os lo merecéis!
¡Hola! Hoy es mi
turno y he decidido recordaros que en unos días llega Semana Santa, justo antes
del primer examen, hecho que carece de importancia para los que tenemos cero posibilidades
de aprobar. En el último mes, me he dedicado a tachar los días hasta las
esperadas vacaciones.
Mi pregunta es: ¿tenéis planes? Porque yo no, y quiero
llorar. Al llegar las fiestas, es cuando te das cuenta de lo extremadamente pobre
que eres siendo opositor (me rio por no llorar).
Justamente ayer,
unas amigas me propusieron hacer una pequeña escapada.
Al momento, quise
gritar: ¡Vamonoooooos! Pero me contuve, más que nada porque tenía que sacar mi
super calculadora y ponerme a hacer cuentas. Tras darle vueltas, restar por un
lado, sumarle a otro y un sinfín de posibilidades, me di cuenta de que era
imposible salvarlo. Los opositores no podemos tenerlo todo…
Mi parte racional me decía: Si quieres
vacaciones de verano, más te vale ahorrar o te veo en agosto, encerrada en tu
casa, blanca como la nieve y llorando como una magdalena.
¿Qué he hecho yo
para merecer esto? (de nuevo, me rio por no llorar)
Cierto es, que
me entró una presión en el pecho muy deprimente. (Me entraron ganas hasta de
escuchar música triste… pero me contuve). Pensé en lo bien que se lo pasarían
ellas y en cuanto las odiaba (en realidad las adoro eh). Conclusión, que me
dije que tenía que cambiar el chip. El hecho de no hacer una pequeña escapada,
no tiene por qué afectar a mis esplendidas y tan deseadas vacaciones. Hay
muchas formas de disfrutar, tan solo hay que saber hacerlo. De entrada, los
días de relax, paseos, cafés y risas en el bar de la esquina, pueden ser tan
buenos como un desayuno a pie de playa, pues lo que verdaderamente importa es
la compañía.
El hecho de no
poder cargar el coche e irte a otro lugar, no tiene que ser sinónimo de
depresión. Mi consejo es que disfrutéis, os lo paséis genial del modo en que podáis
y que os olvidéis de esos temas que os traen de cabeza (sin ir más lejos, la
servidumbre o el registro).
A los que os
vais de viaje, desconectad al máximo y volved.
Pd: ¡Nada de
escaquearse! Que en unas semanas, tenemos examen.
Bien sabéis que el mundo "opositoril" es como una gran montaña rusa, a veces sentimos rozar el cielo cuando salimos de un buen cante y otras, en cambio, parece que la respuesta está en el fondo de la cama, (y digo en el fondo de la cama porque buscar la solución a nuestros problemas a tequilazo limpio, podía parecer muy divertido en la fase universitaria pero impensable cuando eres opositor).
La pregunta es, ¿cómo superar esos días negros?
Una buena amiga, además de gran opositora me dio unos consejos y, tal vez, os puedan ayudar a vosotros
levántate siempre mirándote al espejo y diciendo "soy estupendo/a soy el/la mejor"
No olvides el deporte, ya sabes el dicho mens sana in corpore sano
Recuerda que las oposiciones son parte de tu vida, no la totalidad de ella.
Sonríe, es el mejor de todos los remedios.
Y añado:
a) no olvides a la gente que te quiere, ellos también sacrifican parte de su vida esperándote verte triunfar.
b) No te engañes, seguramente habrás impuesto unos horarios que ni los de la mili en su peor época y, pese a ello, todavía no te han echado de casa. recuérdalo, TE QUIEREN.
c) quiérete mucho, te quedan muchos años en los que aguantarte a ti mismo y si tanta gente apuesta por ti es porque debes ser alguien excepcional.
d) Sueña, nunca dejes hacerlo, es una parte fundamental de la "carrera de fondo", soñar en nuestra meta, en nuestro objetivo; ser un soñador es uno de los superpoderes del opositor, ¡úsalo!
y por último, recuerda que tienes absoluto derecho a estar mal, despotricar, quejarte, llorar, gritar, decir "a la mierda" y no querer salir de la cama. Es totalmente legítimo pero recuerda, cada minuto llorando es un minuto menos para ser feliz. Un día malo está permitido, siempre que luego te levantes con la idea de que el mundo está hecho justo para ti.
Ánimo y, como dicen los italianos, "piano, piano si va lontano"
Hoy es mi turno
(sí, sí, lo sé… ya era hora). Entre tantas lamentaciones, obviamente necesarias
si reparamos en las horas que nos pasamos encerrados en casa, voy a hablar
sobre algo que mucho opositor olvida: el recreo. Dentro de éste incluyo: ir a
hacer un café con ése amigo que no ves nunca y que te detesta por ello; ir de
compras con esa amiga que tiene la mano rota; salir a tomar unas cañas o
directamente mover las caderas en algún antro; hacer deporte e incluso ir a
pasear al perro (dejad de decirle a vuestro padre/madre/hermano que vaya por
vosotros). Muchos opositores, encerrados en sus opozulos, olvidan que entre
tanto cante y cronómetro, hay vida más allá (a mi parecer un elemento clave
para triunfar o sencillamente no acabar mal del “coco”). Chicos, es sano vivir.
No es la primera vez que escucho
decir a algún opositor/a (y no digo nombres) que cuando sale a la calle, se
siente mal porque está perdiendo tiempo de estudio, etc... Estoy plenamente de
acuerdo con que no te puedes pasar todo el día tomando una caña o viendo pasar
las horas, pero es inadmisible llegar al extremo de no salir. La mayoría de
opositores, que tengo el placer de conocer, son recién licenciados, por lo
general jóvenes que están viendo pasar sus mejores días, semanas, años por la
cara y que ni se inmutan. Me incluyo, pero solo en lo de joven, porque
revindico que aunque Carperi nos envíe, cada día, más actualizaciones y que las
semanas parezcan no tener fin, hay vida más allá y que ir a tomar una cerveza, reírte
de las cosas más superfluas, bromear, bailar, brindar y soñar es gratis (bueno
lo de la cerveza quizá no tanto… pero es un gasto útil) y muy necesario para
poder mirar al futuro con optimismo y entusiasmo. Yo me he propuesto no
desfallecer a lo largo de este arduo camino, porque creo que la meta merece
muchísimo la pena, pero sobre todo porque no me quiero dejar derrotar por falta de vida. Somos jóvenes y aunque parezca que todo está perdido, tan solo acabamos
de empezar y quedarse en casa llorando por lo que todavía no ha ni sucedido
(ejemplo: ¡No aprobaré! ¡Cómo voy a cantar delante de un tribunal! ¡Mi cante
será horrible!) no merece la pena, por no decir que además es muy
contraproducente. Con todo esto, no quiero decir que no sea bueno lloriquear,
todo lo contrario es genial para desahogarse, pero no debemos centrar nuestro
día a día en eso.
En mi caso, no
hace mucho que empecé a opositar, es más quizá no sea ni la más indicada para
hablar, pero lo que sí tuve muy claro es que esto no podía cambiar el tipo de
persona que soy, no podía obligarme a centrar toda mi atención en ello, es
decir, estudio mis horas y el día que no me cunde, es un día nefasto, pero
después de eso hay mucho más. No soy de las que se lamenta, soy de las que se pone
unas deportivas y se va a correr, de las que llama a una amiga y le pone las
orejas coloradas por tanto lloriquearle o directamente, de las que cierra el
libro, pone la música alta y cierra los ojos con un “mañana, será otro día”.
Sin ir más
lejos, hoy sábado he hecho eso. En Barcelona hace un sol radiante y, para
colmo, debajo de mi ventana hay una pastelería. Total, que entre los olores y
el solecito he terminado asqueada y con un hambre terrible. Así que he cerrado
el libro, me he ido a correr y más tarde estudiaré. Todo ello sin olvidar, que esta noche no hay excusa que valga y que ir a tomar algo, no hace mal a nadie.
Opositores, la
vida son dos días y hay que vivirla, no verla pasar.
Llegó la Navidad, esa época que para algunos encarna magia, fantasía, dulzura y grandes dosis de calorías metidas casi por embudo.
Pero este año, para mí, son algo especiales. La magia sigue corriendo, igual que las canciones navideñas, pero son mis primeras "Opo navidades" que difieren en todo y nada de cualquier otras. Todo porque mis prioridades han cambiado, yo he cambiado y nada porque la gente que me rodea, esa fábrica incesante de magia, se mantiene inalterable con el transcurso del tiempo.
Y dentro de ese bucle incesante de comidas, gentes y demás viene la temida pregunta de aquellos familiares que no ves tanto... "¿cómo van las oposiciones?". Sonríes, en tus adentros, una voz que grita "mátame, por favor" y sin muchas más dilaciones contestas: "bien, cada día un poquito mejor."
Y es que, queridos compañeros de viaje, vosotros sabéis que nos hemos buscado un amante caprichoso que centra todas las miradas, hasta en Navidad. Y tú, cansado/a de tus largas horas encerrado/a en tu "opozulo", solo quieres olvidarte durante dos días que eres opositor, pero parece ser el único tema de conversación interesante que puedas ofrecer o, más bien, el único que estás dispuesto/a a profundizar con tal de no entrar en el plano afectivo y tener que justificar por qué sigues soltero/a si ya tienes una edad "considerable" para formalizar pareja (aunque mejor dejemos este tema para otra ocasión, que debe ser objeto de análisis más exhaustivo).
Y cuando crees que está todo perdido y te explican historias para no dormir como que "Fulanito se pasó 120 años opositando y tuvo que dejarlo para dedicarse a talar árboles en medio del desierto" (sí he dicho en medio del desierto y sí, es una exageración pero me encanta exagerar, ¡lo hacemos todos!) de repente, acabas encontrando una sonrisilla entre el "petit comité" que te dice "con lo cabezota que tú eres, seguro que lo lograrás" y de repente, recuerdas que ser opositor no es una decisión unilateral que solo te pertenece a ti, detrás de la oposición hay una cola, más o menos larga de personas, que sea cerca o lejos velan por ti, que esperan con ansias brindar por tus triunfos y te reconfortan cuando crees haber perdido una batalla. No será el mejor "trabajo" del mundo opositar, pero no lo haces solo/a y solo por aquellos que depositan la fe en ti, vale la pena intentarlo porque, al final, te das cuenta que tu sueño acaba siendo compartido con todos aquellos que se conforman con verte en Navidad para desearte lo mejor en tu camino.
Son navidades extrañas, en la que recuerdas a los que ya no están y te preguntas qué te dirían sobre el camino que elegiste. Les extrañas y esperas que de algún modo también estén en estas fechas a tu lado.
Ser opositor saca lo mejor y lo peor que tenemos pero, en Navidad, apagas el botón de "modo llorón" porque vuelve a ti la magia de estas fechas, empiezas a compartir el tiempo que, seamos sinceros tienes y no quieres reconocer o que no sabes organizar, y recuerdas lo afortunada que eres por ser opositora y tener detrás a la "Armada Invencible" que batalla junto a ti,
Espero que vosotros también hayáis cerrado libros y disfrutéis de la calidez que solo la familia puede dar.
Apreciados compañeros de viaje, Felices Fiestas y Feliz Navidad! coger fuerzas que el 2015 se aproxima con grandes dosis de opozulo y ¡mucha, mucha ilusión!
Estrenamos Blog, queríamos dejar un pequeño trocito de nosotras en lo que será un largo y arduo camino pero como dice la canción de Michael Jackson "That you are not alone for I am here with you, though you're far away I am here to stay" así pues, esperamos caminar por esta senda acompañadas.
Somos dos opositoras a judicatura, dos compañeras de carrera y, sobre todo, dos amigas con un mismo sueño. Hemos recorrido un largo camino juntas y empezamos esta nueva etapa con poco equipaje, muchas dosis de humor (aunque un humor algo especial y simple) y con la ilusión de terminar este camino igual que lo empezamos, juntas.
Quería empezarlo remontándome a los orígenes, no de cuando el mundo era mundo, más bien cuando empecé a incubar esta extraña fiebre y amor por el Derecho y, sobre todo, por aquello que luchamos,nuestra plaza como Juez y Fiscal.
Todo empezó en las entrañas de la propia facultad, nuestra facultad; testigo de las mil y una noches en biblioteca, de llantos, problemas, alegrías, risas e infinitas horas en lo que nosotras denominábamos "fumadero" hablando sobre el futuro, nuestro futuro. Soñábamos despiertas con nuestro porvenir, aunque quizás en mi caso la confirmación de qué quería ser vino de la mano del Practicum, cuando las 2 pre-opositoras fuimos destinadas a los Juzgados de Primera Instancia. Fue en ese mismo lugar donde quedamos absolutamente fascinadas por las impetuosas figuras del Juez y del Fiscal, aquellos extraños seres que nos miraban desde el otro lado del Derecho, siempre en favor de la justicia, donde parecía que las togas brillaban con luz propia y predicaban con orgullo que tras el arduo trabajo se encarna el más humilde servicio a la ciudadanía.
Esas dos figuras que parecían emanar amor absoluto por lo más sagrado del ser humano: sus derechos, su dignidad y el rigor jurídico en la aplicación de los mismos.
Y es que, a pesar de que somos opositoras distintas, incluso a veces antagónicas, nos mueve un mismo espíritu crítico sobre el mundo que nos rodea, sobre la concepción del "buen profesional" y sobre la pasión que día tras día intentamos mantener en este camino, el camino de la oposición. Teníamos la firme convicción de haber estudiado la carrera más bella del mundo, aquella que defendía a nuestros iguales.
Y con ese mismo espíritu lleno de ilusión llegamos a la fase de OPOSITOR.
Esta nueva fase que en mi caso empezó un 1 de Septiembre de 2014 y que pese a su corta existencia no ha dejado de darme momentos intensos. Siento que es equiparable a un recién nacido, todo parece nuevo, te auto descubres y observas partes de ti misma que jamás hubieses pensado que albergaras.
Pese a que estamos al principio del camino, llevamos una maleta llena de sueños, que hace que día tras día, paso tras paso, estemos un poquito más cerca de llegar a ser aquello que tanto anhelamos y es un sueño por el que bien vale la pena luchar.
Tenemos tantas cosas que decir, tantas cosas por contar... el mundo de la oposición a judicatura encarna un entramado social, contextual, emocional, psicológico... pero eso, lo dejaremos para nuestro siguiente encuentro.